Del cereal a la moneda de metal, un breve recorrido por la aparición del dinero
“Las formas del dinero: una historia del valor”
El Museo Casa de la Moneda es una exposición permanente de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en Madrid. Contiene la mayor colección de numismática de España y una de las más completas de Europa, hecho que convierte a este Museo en uno de los más importantes del mundo en su género.
Los orígenes del Museo remontan al siglo XVIII y están estrechamente vinculados a la figura de Tomás Francisco Prieto, Grabador General de las Casas de Moneda del Rey Carlos III y fundador, en 1771, de una Escuela de Grabado en la que se formaban los artistas que posteriormente ejercían su oficio en las Casas de Moneda de España e Indias. El núcleo inicial del Museo estuvo compuesto por una colección de dibujos, grabados, libros antiguos, monedas y medallas compradas por el Rey Carlos III y que Prieto fue reuniendo para la enseñanza de sus alumnos. Así, la colección originaria del Museo se expuso por primera vez en 1867, durante el reinado de Isabel II en el antiguo edificio de la Casa de la Moneda situado en la plaza de Colón. Y no fue hasta 1964 cuando se traslada al edificio actual.
Dividido en 17 salas, el Museo hace un viaje a lo largo de la historia de la Moneda que comienza con la explicación y la ilustración de los elementos, los metales y los métodos de fabricación, seguido de la primera Sala “Un mundo sin moneda”, hasta la última de ellas centrada en la Imprenta del Estado.
(Inicio del Museo ) | (Uno de los primeros expositores sobre los metales empleados históricamente para la fabricación de la moneda )
“Un mundo sin moneda”, es, como bien señalaba anteriormente, la primera zona del Museo dedicada a algunos de los objetos que han servido a los seres humanos como dinero a lo largo de la historia. Objetos cuyo valor era admitido por toda una comunidad y que en virtud de ello eran cambiados por otros bienes que también circulaban en esa comunidad. Estos objetos, conocidos como “premoneda”, son simplemente modelos alternativos de patrones de intercambio que han tenido menos éxito y que no han logrado evolucionar, a pesar de que algunos de ellos sí continúan usándose.
El hombre ha utilizado como dinero materiales y objetos de su mundo cotidiano que pueden agruparse, contarse, sumarse y multiplicarse para obtener valores diferentes. Algunos de estos materiales, a parte de su valor de cambio, pueden consumirse, como el tabaco, el cacao, los cereales o la sal. Y pronto empiezan a surgir algunos de los problemas que acarreaba el comerciar con productos perecederos. Con la evolución y el desarrollo del comercio, estos productos comenzaron a ser no deseados e inapropiados por no existir una valía equivalente entre las partes.
(Expositores con objetos utilizados como dinero en la Sala I del Museo)
El trueque, una de las primeras formas de comercio, se hizo más que necesario en aquellas comunidades en las que comenzaba a surgir la especialización de determinados oficios. Sin embargo, con el desarrollo de ciertos objetos metálicos imperecederos que comenzaron a intercambiarse por su valor utilitario, sumado a las desventajas de los objetos perecederos anteriores, se descubrió rápidamente que los metales cumplían con las características que requería el dinero. Finalmente, cuando es la autoridad quién garantiza la composición del metal, su peso y las acuña con unas determinadas marcas, estamos ya, ante un mundo con moneda.
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